Administrador
Configura tarjetas, recompensas, promociones, empleados y la marca del negocio. Consulta el dashboard y los reportes.
El problema
La tarjeta se pierde, se moja o se olvida. El negocio no sabe cuántos clientes tiene activos, quién vuelve ni qué recompensa funciona. Todo se lleva a mano y nada se puede medir.
Y el cliente, que nunca sabe cuánto le falta para su premio, deja de tener una razón para volver.
La solución
Con Fiderly el cliente se registra una vez con su nombre y su teléfono. Desde ese momento tiene sus tarjetas en el celular y las consulta cuando quiere.
El negocio ve todo en un panel, y las recompensas quedan disponibles automáticamente cuando el cliente alcanza la meta.
Tres accesos, un mismo sistema
Los tres paneles están separados: ningún usuario puede entrar al panel de otro rol.
Configura tarjetas, recompensas, promociones, empleados y la marca del negocio. Consulta el dashboard y los reportes.
Escanea el QR del cliente, registra compras, agrega sellos, canjea recompensas y da de alta clientes nuevos.
Ve sus tarjetas, su saldo, su progreso, su historial y sus recompensas. Muestra su QR para identificarse.



Comparativa
| Aspecto | Tarjeta de cartón | Fiderly |
|---|---|---|
| Si se pierde | Hay que empezar de cero | No se pierde: vive en el teléfono |
| El cliente ve su progreso | Solo si la trae encima | Siempre, desde su tarjeta digital |
| Recompensas | Se cuentan a mano | Se liberan solas según tus reglas |
| Registro de cada visita | Ninguno | Bitácora con fecha, tarjeta y empleado |
| Reportes | No existen | Dashboard y reportes exportables a CSV |
| Promociones | Volantes impresos | Doble puntos, por horario, cumpleaños y más |
| Costo por cliente nuevo | Imprimir otra tarjeta | Ninguna impresión |
Cómo ayuda
Recompensas automáticas
Cada recompensa tiene su costo en puntos o sellos, su imagen, su estado y, si quieres, fechas de vigencia. Cuando un cliente alcanza el costo, aparece como disponible en su tarjeta.
El empleado valida el canje y el sistema descuenta los puntos o sellos. Nadie lleva la cuenta a mano y nada se regala dos veces.